miércoles, 19 de octubre de 2016

LA EVALUACIÓN FORMATIVA

La evaluación formativa es procesual y cíclica, si su aplicación arroja resultados positivos entonces puede haber una continuación del proceso tal y como se diseño. Por el contrario, si los resultados no están dentro del límite de lo aceptable, es necesario realizar  un cambio de propuesta ya sea total o parcial y por lógica su puesta en práctica.



La evaluación es aplicable según su normotipo. El normotipo es el referente que tomamos para evaluar un sujeto u objeto, puede ser interno o externo y se denomina nomotética o idiográfica.

Dentro de la evaluación nomotética se distinguen dos tipos de referentes externos como son: la evaluación normativa y la evaluación criterial.



La evaluación normativa supone la valoración de los individuos de manera generalizada, lo que se corre el riesgo en esta evaluación es que el niño puede tener un alto progreso en su propia formación (un gran avance propio) pero no verse reflejado en sus “calificaciones” por el progreso de sus demás compañeros en general.

La evaluación criterial intenta corregir el fallo que plantea la evaluación normativa, propone la fijación de criterios bien formulados, concretos y claros.

En la evaluación idiográfica los referentes son totalmente internos, ya que se evalúan las capacidades  que el alumno posee y sus posibilidades de desarrollo tomando en cuenta sus circunstancias particulares. Al realizarla, se valora al individuo psicopedagógicamente. De acuerdo con esa valoración y estimación realizadas el alumno es evaluado durante su proceso sin generalizarlo con los demás.




1 comentario:

  1. Siempre se aprende algo nuevo, muchos docentes en la práctica pienso que nos asentamos en una sola forma de avaluar tornándonos en injustos.

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